miércoles, 10 de febrero de 2016

Día 4, Encontrando lo sagrado.

Luego de quedarnos ya una noche en el Hostal Grand de Playa del Carmen nos dedicamos a tomar un desayuno, limitado en comparación con el del Hostal de Mundo Joven de Cancún, pues en el Gran solo pan tostado con mermelada y mantequilla y claro café.

Tras dicho desayuno nos enfilamos rumbo a la zona arqueológica de Tulum, el DESTINO principal del viaje, y es que hace unos años mi madre ahí tuvo una de sus experiencias más surrealistas, y es que ella tan recatada y tan  controlada y tradicional se vio de pronto perdida en pleno sitio arqueológico una vez que se quedo a descansar en una piedra por las ampollas en sus píes, lo cual ocasionó que al atardecer, todo el mundo la buscaba y ella pues ahí aterrorizada en plena selva.

Para mi, Tulum siempre había sido un sueño, porque la ciudad amurallada(eso significa Tulum) es una de las más bellas obras del arte Maya, es un lugar que en verdad conecta con lo espiritual y se nota el profundo conocimiento paisajístico de los habitantes de está urbe sagrada.

La ciudad floreció entre 1200 y la llegada de los españoles, de hecho aún fue habitada hasta mediados del  1500, se presume las plagas y enfermedades como la fuente de extinción.

Su castillo servía de faro para sortear la segunda barrera de coral más grande del mundo, pues los navegantes mayas se guiaban por esta  edificación para volver a salvo a casa.

Los Mayas  solo navegan unas cuantas millas mar adentro, esto debido a que el mar es rico en peces de arrecife y muchas de las inmersiones se podían hacer a muy pequeñas profundidades para recolectar perlas, corales y otras mercancías con las que comerciaban.

Mi llegada fue asombrosa, porque la ciudad es bastante grande en su recinto amurallado, la urbe ceremonial pues los y las tulumenses vivían tierra adentro, por otro lado el nombre de la ciudad era Záma que significa amanecer, y hoy Aldea Záma es un importante fraccionamiento residencial.

Tras unas 3 horas de paseo y de insolación, decidimos dejar un poco la antropología e historia y dedicarnos a buscar playa y dónde comer.

Encontramos la Playa Santa Fe a un lado de la zona arqueológica, dentro del Parque Nacional, que por cierto tiene muchas "cabañas" y lugares privados, con lo cual eso de parque nacional me parece un poco raro, pues tienen concecionadas las dunas y siguen construyendo.

Luego de otro par de horas y  2 cocos puticarísimos decidimos regresar a Playa y bueno, en eso se nos llego la tarde y la noche después de semejante cansancio fue apasible...







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