martes, 8 de septiembre de 2015

Siria... el ojo del huracán.

En un mundo cada vez más interconectado los dramas lejanos hoy ya no lo son tanto, lejos los tiempos en que las "partes de guerra" llegaban con meses o días de diferencia, en noticieros de cine o a través de corresponsales, hoy, si bien sigue vigente la noticia de guerra, son las redes sociales el instagram quienes captan momentos únicos que a veces al profesional de la información se le esconden, un pulso constante que mide lo que sucede en nuestro entorno.

La semana pasada la foto de Aylan, un niño sirio-kurdo que huía de Turquía a Grecia que fue encontrado en una playa erizó los ánimos y fue el rostro visible de lo que Europa se negaba a ver, la desesperación del pueblo sirio por salir de su patria e internarse en mares o desiertos y conseguir sobrevivir a las masacres de estado islámico o de la ofensiva oficialista de Bashar Al Asad.

Ante la horda de refugiados que buscan cupo en Europa el mundo intenta dar una respuesta, pero tarde, mal y siempre con temor y con resultados que preocupan.

Por un lado existe un conflicto islámico entre sunnies y chiies que evita que muchos países de golfo acepten a los sirios, pues se temen serios conflictos y enfrentamientos entre ambos bandos, la diferencia se parece bastante a la división entre Lutero y el Papado... para los Chiitas los herederos de Mahoma  deben ser líderes o cabezas religiosas, es decir un modelo parecido a la saga de Pedro, una autoridad divina que tiene tintes monárquicos teocráticamente, mientras que los Sunnies piensan que su autoridad religiosa debe ser elegida por sus seguidores como dice la sunna de ahí lo de sunnitas.

Cerca del 83% de los mahometanos son sunnitas y solo un 13% sin chiies...pero esa superioridad númerica  es relativa en cada uno de los países, de tal manera que Iran, Irak, Azarbaijan, Libano y Bahrein son chiís.

El principal problema es la creencia en la infalible posición del Imán, como para los católicos es el Papa, los chiís creen en la autoridad total del Imán, mientras los sunnitas creen que es un líder religioso sin ser divino.

Siria se encuentra entre la espada y la pared en muchos frentes, el primero su división entre alahuíes de tendencia chiíta y los sunnitas del oriente que apoyan al IE,  además el apoyo de Irán, China y Rusia al régimen de Bashar Al Asad mientras la Occidente desearía un gobierno laico, mesurado.

La reciente intervención de Rusia con  comandos de entrenamiento  y equipo militar en Siria disgusta a occidente, que por su parte con drones y  vuelos bombardean a el EI.

Para unos la guerra siria pasa por la salida de Al Asad, pero para otros mover a un dictador resulta peor remedio que la enfermedad como ocurrió en Libia con Gaddaffi o en Egipto, la primavera árabe se ha convertido en un duro invierno.

Mientras tanto y en lo que se ajusta este desvarajuste miles de personas huyen, los tesoros de la humanidad son destruidos, y se acumula el número de muertos, desaparecidos, refugiados sin que se vea una pronta solución.








2 comentarios:

  1. El drama sirio lleva ya cuatro años en guerra. Aunque es difícil dar una solución cuando hay más de dos combatientes: tenemos al ejército de al-Asad, los opositores de al-Nusra, el Estado Islámico, los kurdos y las potencias internacionales que por un lado bombardean a los de EI y por otro no quiere apoyar explícitamente a al-Asad. Todo un caos y un puzzle para hallar solución, que va algo más allá de la separación entre suníes y chiíes. Y mientras tanto el pueblo sirio sufre las consecuencias de la guerra, que son muerte o exilio. Por eso mientras se soluciona el laberinto sirio es necesario darle ayuda y cobijo a los refugiados. ¿Encontraremos la respuesta a tanta adivinanza?

    Un saludo.

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