martes, 25 de agosto de 2015

El pecado.

Hay en un grupo de noticias en facebook, una serie de personajes fanáticos católicos (se puede ser católico sin ser fanático) que tienen una visión del mundo muy tergiversada, y hoy hablaban acerca del pecado, cuál era el mayor de ellos... y pensé en lo que dice Doña Alma que sabia es... Dios perdona TODO menos la soberbia.

Como yo soy muy investigatriz, y no me puedo quedar quieto... pues recave información al respecto. y este fue mi comentario.

Investigando... Pecado significa,. No dar en la meta, fallo de puntería, error... 

Por lo cuál todo aquello que va en contra de los principios de una fe y sobre todo de si mismo es un pecado.

 Para el Islam uno de los pecados más graves es adorar santos e imágenes, lo mismo ocurre entre los hebreos, aunque en el caso de los judíos no existe pecado de pensamiento, solo los hechos, las acciones hablan de la persona, tal vez por ello dicen Quien salva una vida salva el mundo. 

Para los cristianos el peor pecado en efecto es contra el Espíritu Santo... es decir cuando dicen que las obras y milagros de Jesús son de origen satánico... por lo tanto aquel que está en contra del amor doctrina de Jesús y dice es obra del demonio atenta contra él. (cuantas voces aquí en contra del amor al prójimo he leído).

 Para la Fe Bahaí el pecado es apartarse de la luz, de la bondad, para el budismo no existe el pecado, existe el Karma y el Darma pago o recompensa por las propias acciones...el karma causa sufrimiento...consecuencia inevitable de la codicia, la ira y la ignorancia (conocido como los Tres venenos) en el hinduismo el "papa" en sanscrito funciona como el Karma es decir es un DAÑO contra uno mismo, cada vez que decimos u obramos mal en contra de otros se manifiesta en nuestro prejuicio, en está o en una próxima vida reencarnada.

 Para la iglesia católica los nuevos pecados son: No realizarás manipulaciones genéticas. No llevarás a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones. No contaminarás el medio ambiente. No provocarás injusticia social. No causarás pobreza. No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común. Y no consumirás drogas. 

Dato curioso es que hay pecados o faltas en las religiones que ya no se consideran "actuales" o algunos tienen profundamente tintes machistas, misoginos, racistas o esclavistas. Por lo que el pecado es ciertamente relativo a la sociedad en la que se vive, con una sola constante, aquello que haces en tu contra es pecado, porque tu eres un templo de Dios viviendo, eres parte de su divinidad, de su espíritu.

Luego encontré este interesanterrimo artículo en SerJudío.com de Yehuda Ribco acerca del pecado de Sodoma y Gomorra, debo decir que me pareció sumamente atinado, pues uno de los pecados favoritos de los señores estos del grupo serán los SODOMITAS y encontrar este texto me pareció muy congruente con lo que creo y se los comparto:


El pecado principal de Sodoma y Gomorra no fue la actividad sexual ilícita, de hecho, no consta que haya sido lo prioritario o típicamente corriente en la conducta de sus habitantes. 

Si bien los intérpretes cristianos de las escrituras judías suelen incurrir en este error, no por ello debemos asumir que sea cierto. Más bien, tomemos los comentarios cristianos (incluidos por supuesto los falsos judíos mesiánicos, netzaritas y todos los otros cristianos similares) como lo que son: opiniones de personas completamente ajenas a la Torá, carentes de Tradición o espíritu de sabiduría correcto, desconectados del mensaje de la Torá, incapaces de sobresalir en explicar la Torá o sus ideas y fundamentos. De hecho, ellos ni siquiera son sus depositarios o legales poseedores, solamente extranjeros advenedizos que se apropiaron de lo que no les es propio y asumieron roles e identidades perjudiciales para ellos y para quienes les siguen en sus derroteros. Pueden opinar, pero su opinión en lo histórico o espiritual vale tanto como sus derechos al respecto… (a buen entendedor).
Los habitantes de Sodoma y Gomorra tampoco eran especialmente peculiares en su idolatría, ni más ni menos que el resto del común de las personas de su tiempo y lugar. 
Así pues, por ello no fueron devastados ni aniquilados por el furor divino. De haber sido el motivo, el mundo hubiera sido evaporado a cada instante desde hace milenios hasta ahora.
Entonces, ¿qué fue lo terrible que aconteció allí?
Veamos una pista muy clara que nos brinda el profeta Iejezquel:
"He aquí, ésta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: Orgullo, abundancia de pan y despreocupada tranquilidad tuvieron ella y sus hijas. 
Pero ella no dio la mano al pobre y al necesitado. 
Ellas se enaltecieron e hicieron abominación delante de mí; de modo que cuando las vi, las eliminé." 
(Iejezkel / Ezequiel 16:49-50)
Abundancia material acompañada por cero de solidaridad. 
Orgullo regado con falta de misericordia. 
Egoísmo en vez de altruismo. 
Todo lo bueno y grandes oportunidades para hacer el bien, pero regocijarse en el sufrimiento ajeno, en la falta del otro, en la necesidad no colmada del pobre. 
Sí, vemos que la gran malicia de Sodoma y sus compañeras está más ligada a la típica conducta EGO, contraria al AMOR, que a cuestiones referentes a preferencias o actividades sexuales.
Fueron “abominables” por enorgullecerse, por creerse más de lo que eran, por faltarles autoestima y presumir de lo que no eran, por dejarse llevar por el EGO que les infló la imagen de sí mismos. Eran violentos, prepotentes, maliciosos, faltos de consideración, apegados a lo material. 
Eran esclavos del EGO, modelos de aquello que debemos evitar.
Eran la contrapartida al primero de los patriarca judíos, pues Abraham es el modelo de la bondad, de la entrega desinteresada, del servicio al prójimo, de la dedicación a la propagación del bien, del mensaje puro y eterno del noajismo. Del otro lado estaban sus vecinos, los residentes de las ciudades avivadas por el EGO, por la religión, por el materialismo impúdico y carente de espiritualidad.
Los describe con elocuencia Josefo:
“Los somoditas, extremadamente orgullosos de su número y el alcance de su riqueza, se mostraron insolentes a los hombres e impíos a la Divinidad, al grado de que olvidaron los beneficios que habían recibido de Él, odiaban a los extranjeros y se negó toda relación con los demás. Indignado por esta conducta, en consecuencia Dios decidió castigarlos por su arrogancia…” 
(Antigüedades I, 194-5)
Xenofobia, malicia, violencia, negación de la realidad, falta de agradecimiento, inmisericordia, desapego… EGO.
Y el Talmud, en el tratado de Sanhedrin (109a) los retrata en su completa avaricia, violencia, engaños para obtener beneficios materiales, falsa caridad, rudeza en el trato con los pobres y extranjeros. 
Sí, un retrato muy lamentable de la bajeza del ser humano cuando es esclavo del EGO, que llora, se queja, agrede y se desconecta de la realidad. Manipula para hacer de cuenta que tiene poder. Trata de controlar aquello que no está bajo su dominio. Anhela alcanzar lo imposible, pero es incapaz de hacer lo posible. 
En fin, lo que ya conocemos acerca del EGO, de la vida carente de bondad y justicia, sumida en religión, en falsa libertad, en reglas rígidas e inhumanas pero que se declaran como “humanismo progresista”, lo de siempre…
Lo mismo encontramos en los relatos y comentarios en el Bereshit Raba (49:6, 50:7) y en los Pirkei deRebi Eliezer, la completa carencia de bondad, el legalismo frío que pervierte la justicia, la abundancia desprovista de conciencia, la extorsión para que los disidentes no actuaran con nobleza sino bajo el reinado del terror.
Una y otra vez, siempre que revisamos las fuentes volvemos a la misma patética imagen, el ser humano envilecido por su EGO, prepotente pero impotente.
Dejemos que el resumen lo brinde el profeta Ieshaiá:
"Escuchad la palabra del Eterno, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la instrucción de nuestro Elokim, oh pueblo de Gomorra. 
Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos. 
Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios? 
No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los días festivos y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva! 
Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas. 
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre! 
Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal. 
Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda. 
Venid, pues, dice el Eterno; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 
Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra. 
Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca del Eterno ha hablado.’" 
(Ieshaiá / Isaías 1:10-20)
Resulta obvio que el Eterno no quiere religión, ni rituales vacíos, ni festividades carentes de sentido, ni sangre de sacrificios, ni repetición de lemas supuestamente espirituales. Él está hastiado de todo eso, simplemente quiere algo de ti: bondad y justicia en tus actos cotidianos. 
Que seas más como Abraham y menos como los de Sodoma y Gomorra.
¿Estás dispuesto a seguir a Dios? 
¿O seguirás lo de siempre, al EGO y sus pastores religiosos (de la religión que sea)?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

deja tus oraciones y plegarias

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails
Se ha producido un error en este gadget.