viernes, 28 de agosto de 2015

Comienza por 28 días.

28 es número cabalístico, es un número importante, es un ciclo lunar, un ciclo menstrual, consta de 4 semanas de 7 días, pero además de ser un número mágico... también es un número muy interesante desde la neurociencia.

En efecto  se trata de un periodo de tiempo con una singularidad, y es que para nuestro cerebro, una acción o hábito repetido por 28 días  se vuelve una rutina, de manera que tanto para bien, como para mal, solo necesitamos tener voluntad o carecer de ella por 2 semanas para comenzar un cambio.

Un ejemplo es el EJERCICIO, hoy cumplo mi día 28 en el gym y de lunes a viernes no he fallado un solo día, eso si admito descanso los sábados y domingos, y aunque aún no veo tremendos resultados, quiero pensar que ya he impuesto un hábito saludable, y que además me da cierta fortaleza, paz, tranquilidad y debo decir ahorros monetarios.

Según Maxwell Maltz  un reconocido médico, cirujano plástico, las personas que perdían un miembro por amputación pasaban entre 21 y 28 días en asimilar su perdida y adaptarse, al parecer para nuestro cerebro y nuestra conectividad neuronal por tanto, solo necesita de 28 días para reprogramar, para crear nuevas redes de comunicación entre nuestras neuronas y esos caminos hacen más fácil el REPETIR una actividad o un pensamiento incluso.

De acuerdo con investigadores de University College de Londres algunos cambios pueden durar más, especialmente los relacionados a nuestro coco, la dieta y los hábitos deportivos en promedio 66 días, sin embargo este periodo es VITAL para hacer nuestros intentos.

Hay incluso una película llamada 28 días con Sandra Bullock que narra las peripecias de una adicta  en los 28 días de su desentoxicación, pues muchas de las clínicas en adicciones tienen este periodo para realizar una limpia del sistema de drogas.

Los 40 días de la cuaresma son de alguna manera dentro de la tradición de la iglesia católica un periodo de limpia, de cambio de hábitos, lo mismo ocurre en el Ramadan islámico y lo mismo ocurre con los periodos de ayuno judío.

A partir de este periodo un hábito ya no requiere de la tan ansiada "fuerza de voluntad" se vuelve un efecto mecánico, una costumbre, algo automático.

Así que luego de 18 días tengo al menos esperanza de ganar está batalla en contra de mi "gordencia".





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