lunes, 27 de abril de 2015

Hagamos el AMOR y no la GUERRA

Creo que en la historia de la humanidad no hay mejor manera de sanjar un problema que hacer el Amor y no la Guerra.

Ayer recordé una extraña cuestión, una de esas veces en que uno se replantea el mundo, el uso de la sexualidad y la relación entre los seres humanos,  vi un documental sobre una  obra de teatro la Ola de Valle Inclan, un experimento muy interesante en el aula sobre el Totalitarismo.

En dicho docu del programa de RTVE... Atención Obras...http://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-ola/3000281/ habla de que somos PRIMATES por sobre toda las cosas, es decir, nuestra tan exaltada humanidad no deja de ser parte de un proceso evolutivo que sigue su camino, y seguimos teniendo un cerebro primordialmente instintivo, somos sociables, jerárquicos, territoriales.

Esas 3 condiciones básicas humanas, nos hacen buscar PERTENECER a un grupo, y enfrentarnos a otros para defender ese grupo, aún sí las razones de su unión son equivocadas, antisistema o violentas, un ejemplo es por ejemplo  la ascensión del nacional socialismo (NAZI) y su estrategia de limpieza étnica, millones de alemanes apoyaron al régimen de Hitler y lo hicieron sin darse cuenta, convencidos de que defendían lícitamente los intereses de su país, los hay como ayer en el fútbol, dónde el clásico del fútbol polarizó la sociedad tapatía,  hombres se pegan y hasta se han llegado a matar por defender a un equipo, dónde no juegan,  que lucran millones y millones de pesos, que no tienen otra función que catalizar emociones  y desbordarlas, de la manera más ilógica, que decir de la religión o la política.

No está mal pertenecer a un grupo de amantes de arte neogótico, pero cuando la gente se une entorno a xénofobos, terroristas o violentos  por el solo deseo de pertenecer la sociedad se enfrenta a un problema.

Hay una interesante anécdota histórica acerca de los cultos sumerios y de ciudades como las ya mencionadas en la Biblia Sodoma y Gomorra, y es que al parecer muchos relatos apuntan a que los cultos a la gran diosa, a la fertilidad como nombres como Ishtar o Astarté  se trataban de  orgías religiosas multitudinarias, dónde se redimían los problemas haciendo el amor y no la guerra, el sexo como una herramienta de paz, de buena voluntad y de intercambio, a un a nivel  familiar el sexo de reconciliación parece ser una de las armas más fuertes del matrimonio, por el contrario el sexo de castigo  es decir dónde se niega o se forza acrecenta los conflictos.

Hace poco recordé algo chistoso, y es que no se sí les ha pasado, pero que tienen algún encuentro cercanio con alguien que les cai gordo(a)  o que les hizo la vida cuadritos y luego de dicho acercamiento corporal e intercambio de fluidos y energías todo queda en santa paz.

Debería el sexo, y el amor y las caricias ser la fuente de pacificación universal?

1 comentario:

  1. que interesante propuesta!
    resolver las cosas asi! jajaja
    ya veo en mi chamba resolviendo los problemas asi! jajaja
    me gustaria tener conflictos con las de admision jajajaja

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