martes, 3 de marzo de 2015

Donde esta tu emoción, esta tu atención

Estaba leyendo un audio post de Kabalah  aplicada y bueno me abrió nuevos caminos mentales, dichos caminos y nuevas percepciones... y algo interesante fue algo que Miguel Ángel cuando mi amigo Aletz Huitzy falleció y que ahora entiendo tiene un gran y profundo sentido donde esta tu emoción está tu atención, o lo que pasa por tu mente, pasa por tu vida.

Todo comienza y terminá en nuestra mente, nuestra vida puede ser la aventura más maravillosa o el más pavoroso martirio, en mi caso yo creo que elegir  el genero literario en que nos contamos la vida es el primer paso, yo veo  al menos la mía como una comedia de humor muy negro,  con cierta dosis de cinismo y sarcasmo, y debo decir que me percibo en un personaje tipo Agrado de Todo sobre mi madre, o Carmen Machi en la consejala antropofoga.... jujuju, muy sexual, muy seductor, inteligente, reptante,  que se desliza por la vida y que muchas veces ha elegido innecesariamente el camino "Díficil" el del esfuerzo, y me dije a mi mismo, YA, ya le aprendí mucho al sufrimiento, a la cultura del esfuerzo, y la obediencia de reglas y canones sociales.

Ahora me enfoco en lo tengo, lo que he sido y lo que puedo ser.

Y es que se nos dice hasta el cansancio que las personas "exitosas" son aquellas que se sacrifican, son buenas, ahorran, son limpias, trabajan de sol a sol y son responsables e intachables... les digo ALGO, la verdad no, no conozco a nadie de esas características de autoexigencia que esta satisfecha consigo misma, más aún en el mundo la gente que más se sacrifica y trabaja no es la que es bendecida con riquezas inconmensurables, cuantas madres mexicanas sacrificadas viven una vida de SUFRIMIENTO, mientras otras golfonas libertinas, o  mujeres  independientes como son vistas por las primeras tienen la plenitud?

No se trata de ser un jijo de de la chingada y hacer maldades, perooo sí en dejar de concentrarte en el sufrimiento.

Aquí un post que tomado prestado y me pareció importante compartir:

¿En dónde está tu atención? Más allá de que espero que en este momento tengas tu atención puesta en estas líneas ¿a qué le has estado prestando más atención últimamente? En otras palabras ¿en dónde está tu enfoque?

Tu mente consciente es un tanto limitada—enormemente si la comparamos con la capacidad de tu mente inconsciente. Apenas puede procesar unos pocos datos a la vez. Esto hace que a cada instante, al enfocarte en algo—un pensamiento, una idea, una persona, una circunstancia—tú estés borrando de tu consciencia todo lo demás.
 ¿Acaso en este momento que estás leyendo estás consciente del latido de tu corazón?
 ¿De tu respiración?
 ¿De los ruidos que hay en el ambiente en que te encuentras?
 ¿De lo que no se te puede olvidar? 
¿De las personas a quienes más amas? 
¿Del recuerdo de lo que comiste esta mañana? 

Seguramente no fue sino hasta que leíste las preguntas anteriores que de pronto tu mente tomó consciencia de esas cosas. Pero de resto, es mucho más lo que escapa de tu consciencia que aquello que entra en el “ojo” de la misma. Es como si tu mente consciente fuera un telescopio apuntando al cielo. 

Miras a través de él y observas grandes cosas. Pero ¿qué es lo que en realidad ves? Con gran magnificación, apenas una ínfima porción del cielo sobre ti. Este fenómeno de consciencia selectiva puede se tu maldición o tu bendición. Depende de cómo lo aproveches. Porque si dejas que tu enfoque se concentre, por ejemplo, en lo que no está funcionando en tu vida, adivina qué: pierdes la conexión con aquello que sí está bien. 

Al contrario también funciona: Si piensas en aquellas cosas por las que puedes estar agradecido—y te conectas con las sensaciones que esos pensamientos generan—dejas de experimentar la sensación de desgracia. Aduéñate de tu enfoque Tu enfoque es parte de lo que alimenta e incluso puede perpetuar determinados estados emocionales—lo que sientes también es influenciado por tus creencias y por los significados que le asignas a lo que está sucediendo, pero esto es tema para otro artículo; por ahora, enfoquémonos en la cuestión del enfoque ;-) Tu enfoque te empobrece o te potencia. Te apaga o te enciende. Merma tu capacidad de acción o la impulsa. Te hace sentir mal o te hace sentir bien. Tu enfoque está bajo tu control. Puedes dirigirlo. La clave: usa preguntas que conduzcan a tu mente hacia la ruta de lo que te potencia. Aquí van algunas preguntas potenciadoras:
 ¿Por qué te podrías sentir feliz en tu vida?
 ¿De qué te puedes sentir agradecido?
 ¿Cuáles son algunos logros, cualidades y decisiones de los que te puedes sentir orgulloso?
 ¿Qué sí puedes hacer ahora? 

No es sólo una cuestión de pasar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacía. Es cuestión de mirar otro vaso completamente. Otro vaso que está rebosado por aquello que va a cambiar tu energía y te va a permitir conectarte con los recursos internos y externos necesarios para avanzar.

 5 Pasos para reenfocar tu atención Una forma de poner este conocimiento en práctica es la siguiente: 
1. Toma consciencia de lo que sientes.
 2. Date cuenta de cuál es tu enfoque—de en qué cosas te estás enfocando para sentirte como te sientes.
 3. Toma conciencia de lo que has estado borrando.
 4. Decide cómo te quieres sentir realmente.
 5. Enfócate en lo que te potencia.

 Te recomiendo que apliques estos pasos por escrito. Va a ser mucho más poderoso que simplemente hacerlo mentalmente—aun cuando es un proceso que puedes memorizar y seguir cada vez que lo necesites. Vamos, con un ejemplo, paso por paso: 

1. Toma consciencia de lo que sientes Supongamos que te sientes un tanto deprimido y abrumado. Entonces te preguntas: ¿Cómo me siento en este momento? Date unos segundos y luego escribe lo que sientes. En nuestro ejemplo, pueden surgir cosas como: abrumado; sin energía; decaído; sin ganas de hacer nada; queriendo irme para mi casa y encerrarme en mi cuarto.

 2. Date cuenta de cuál es tu enfoque Pregúntate lo siguiente: ¿En qué tendría que estarme enfocando para sentirme como me siento? Siguiendo con nuestro ejemplo, podrían surgir respuestas como… …en todo lo que tengo por hacer. …en todo lo que no he logrado. …en todo lo que me falta. …en lo que “debería” estar haciendo. …en lo que otros pueden estar pensando de mí. …en lo que puedo perder. …en lo que no me gusta. …en lo que no quiero hacer. 
3. Toma conciencia de lo que has estado borrando Recuerda que tu mente consciente es selectiva. Cuando se enfoca en algo borra todo lo demás—así como la infinita extensión de cielo estrellado que dejas de ver cuando miras por el telescopio. 

Por lo tanto, si te has estado enfocando en algo—y eso no contribuye a que te sientas bien y ni a que te muevas hacia adelante—significa que has estado borrando algo—factiblemente aquello en donde está el potencial para cambiar tu situación. 

¿Qué he estado dejando por fuera de mi consciencia? Simplemente, toma la lista anterior y escribe los opuestos.

 Si te has enfocado en todo lo que tienes por hacer, seguramente has borrado lo que ya has completado. Si te has enfocado en lo que otros pueden estar pensando de ti, has dejado de pensar en lo que tú quieres pensar de ti mismo. Si te has enfocado en lo que puedes perder, estás desconectado de lo que has ganado y de lo que puedes ganar. El objetivo de este paso es ampliar tu perspectiva y liberar tu mente de una posición inflexiblemente fijada en lo que te empobrece. La realidad es más amplia, así que ¿por qué no incluir esas cosas que te ayudan?

 4. Decide cómo te quieres sentir realmente Los pasos 1 y 2 buscan recordarte que tus emociones no se dan por casualidad, sino que surgen y se mantienen según en dónde esté, entre otras cosas, tu enfoque. El tercer paso buscar restablecer tu sensación de elección. ¡Puedes escoger un enfoque diferente! Y ha llegado el momento de hacerlo. ¿Cómo me quiero sentir realmente? Una tus respuestas del primer paso para clarificar cómo quieres sentirte. Es fácil: simplemente busca los opuestos. ¿Te sentías abrumado? Quizá quieras entonces sentirte en control y calmado. ¿Te sentías deprimido? Entonces declara que quieres sentirte entusiasta y activo.

 5. Enfócate en lo que te potencia Ya sabes lo que quieres. Ahora es cuestión de “desenchufarte” de lo que te mantenía sintiéndote mal y conectarte con lo que va a alimentar tus nuevas emociones. Hazte esta pregunta: Para sentirme como me quiero sentir ¿en qué tengo que enfocarme? Y escribe cosas como… …en lo que he logrado. …en lo que he ganado. …en lo que he aprendido. …en lo que tengo para agradecer. …en lo que voy a ganar. …en lo que es realmente importante. …en el amor que me rodea. …en mis oportunidades. …en lo que quiero lograr. …en lo que me apasiona. …en lo que quiero. …en lo que puedo aprovechar. …en por qué sí estoy avanzando. …en cómo soy más de lo que era antes. …en cómo estoy cada día más cerca. …en aquello de lo que me puedo ocupar. …en los recursos que sí tengo a mi disposición. …en lo que sí está en mí hacer. …en lo que me merezco. …en mi visión de futuro.

 Por último, escoge de tu última lista las tres ideas que sientas que más energía te dan y conviértelas a preguntas.

 Por ejemplo: ¿Qué oportunidades tengo ante mí? ¿Qué es lo que sí puedo hacer? ¿Cuál es mi visión de futuro? 
Emplea tus tres preguntas—o si eres atrevido convierte todas tus ideas de enfoque en preguntas—como recordatorios para mantener tu enfoque en lo que te potencia. Tenlas frente a ti. Pégalas en lugares donde las veas con frecuencia. Ponlas en tu protector de pantalla. Escríbelas en pequeñas tarjetas que puedas llevar contigo en tu cartera para revisarlas en cualquier momento que tengas. Las preguntas que te haces le dan “foco” a tu enfoque—mueven el telescopio de tu mente consciente de un punto a otro en tu espacio de realidad. Si te encuentras sintiéndote mal, es porque tu enfoque se está yendo en la dirección inadecuada. Es momento de retomar el control. Emplea tus nuevas preguntas, conéctate con lo que te potencia y pon tu renovada pasión en acción. 

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