domingo, 22 de febrero de 2015

Lágrimas de un lunatico.

De pronto no puedo llorar, tengo constipado los lagrimales,  dicen que es la luna, dicen que es Marte en conjunción con Venus, la verdad es que no se que decir, ni que pensar, me encuentro tan triste y tan falto de luz que siento que apago, no puedo ver más allá de mañana, cada segundo me pesa como un lastre, de prono siento como sí estuviera en un cadena  de perdidas, con eslabones que no se quiebran, fríos, metálicos, que hieren., que cortan, que rompen las entrañas y solo dejar correr ríos de excrementos putrefactos. Tengo miedo, miedo de no poder ver la luz, de no encontrar un motivo que agradecer, me hundo en un mutismo extraño, ganas de que alguien me rescate, pero unas aún más inmensas ganas de estar solo.

Que es la soledad o la muerte cuando ya en vida te sientes desposeido del alma, que  fatídicas decisiones imperdonables te llevan a regodearte en el fango y lodo y no salir de él, lamento ver mi rostro con cada poro, arruga o hendidura no reconozco en este tenso rictus rastro alguno de una sonrisa, me muevo en mundo apocalíptico, falso, carente de esperanzas y dónde peores cosas se verán.

Me siento desolado, abrumado, derruido entre tumbas y epitafios, entre ruinas enmohecidas y devoradas por una agreste vegetación  llena de espinas que se abraza a la roca castigandola,  a veces veo lo que ocurre como una crónica inverosímil, como una mentira universal que nos separa, que nos aisla, que no vuelve miserables seres  separados de la luz divina, ciegos, sordos, mínimos, perdidos caminando en los pantanos infinitos del ego y la negritud de la maldad mundana que se cuela por cada resquicio de la agrietada pared de las almas humanas, una vorágine inmensa  que arrastra lava  ardiente volcanes incendiarios de los bosques y selvas de sentimientos que disipan  por las campiñas y terrenos  de la mente, que se bañan en lluvias de amargura y ácido y de flores y  torrentes de mil, que turbios son los remolinos de  las noches y de los días, de las tardes y ocasos que rojos y violetas tiñen lo cielos cansados del calor del sol de mayo.

La opción más viables es abrir las venas de la ciudad, las calles bañadas de sangre roja, los ojos irritados de las plañideras que lloran porque nada salva la crueldad de la discriminación, que nada cura las enfermedades por amor adquiridas, o por placer, o por desgano por ganas de morir lentamente en el tortuoso eco de la memoria que tantas veces grita porque yo, porque a mi, para encontrar  la respuesta indolente de lo merecías, lo decretaste, trabajaste por ello cada segundo y te empeñaste con ainco en destruir ilusiones.

Me refugio en mi rincón esperando el día, cerrando las cortinas, cubriéndome las heridas con  sal y limón, con ardores y dolor para no sentir el alma obnubilada, estrecha, atrapada, atascada, movida en un pequeño cuadro, dulcemente me duermo, me preparo, pacifico  mi corazón y me  resigno a vivir oro día más o desaparecer en la sombra de una noche oscuro, con la esperanza de que al alba se despierte algo, que brille una luz desde mi oscuridad obscena, desde los trazos de cristal y plata que luna moruna arroja a vientre inflado, ávido de caricias y e ser cubierto por terciopelo azul y estrellas  luminosas, chispiantes en su tic tan infínito.


4 comentarios:

  1. Es un escrito muy hermoso, lo preocupante seria del contenido porque habla de una soledad interna... Animos, siempre sale el sol aunque se deba pasar por una tormenta primero :)

    Saludos

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  2. interesante escrito, buenos contenidos, espero que sigas así. Me lo apunto...hay nueva Edición de Expogays del 17 al 19 de abril en Barcelona. Junto
    con la feria B-Travel. Bien!

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  3. Gracias Jorge, creeme me encantaría volver a Barcelona.

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  4. Eric.. sí, anda muy malviajado ese día, pero ya mejor.

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