viernes, 13 de febrero de 2015

Artemisa la pintora del Barroco

Las mujeres fueron durante siglos almas inferiores, su papel estuvo limitado a ser las señoras de su casa, seres reproductivos, limitados a espacios muy determinados, peroooo con la llegada del Renacimiento y algunas de sus líderes su papel fue ganado relevancia, en especial damas como Catalina de Medici Reina de Francia, Elizabeth de Inglaterra, o Isabel en España, pero en el mundo del arte y en concreto de la pintura las  mujeres han tenido que enfrentar un largo y penoso camino para alcanzar reconocimiento.

La primer pintora con reconocimiento fue la italiana Artemisa Gentileshi, su técnica es notoriamente influenciada por la escuela de Caravaggio, hija del pintor Toscano Gentileschi heredo de él su asombrosa perfección en el dibujo y tomó en Napoles la alternativa pictórica en  el estudio escuela de Caravaggio.

Su primera obra Susana y los viejos la terminó a los 17 años, aunque se piensa que su padre le ayudo.

A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.

Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó en 1612. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal. La instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi. Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave deminista, dada en la segunda mitad del sigloXX, a la figura de Artemisia Gentileschi.


Este es el testimonio de Artemisia en el proceso, según los documentos de la época:
Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mi el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne

Tal vez ese hecho le daría la fuerza para pintar su cuadro más famoso Judith decapitando a Holofernes, un cuadro de venganza femenina que causo estupor.

Una vez terminado el juicio su padre la caso con Pierantonio Stiattesi (o Pietro Antonio Stiattesi), un modesto artista, lo que sirvió para restituirle a Artemisia, violada, engañada y denigrada por Tassi, un estatus de suficiente honorabilidad.

Desde entonces vivió en Florencia  bajo el mecenazgo de los Medicci, Artemisa demás fue una mujer culta, hábil diplómatica y pronto fue la favorita de Cosme de Medici el Gran Duque de la Toscana y de Cristina su mujer,  fue amiga personal de Galileo.

Artemisa tuvo una etapa muy productiva y realizó trabajos para la casa Buonarotti del sobrino de Miguel Ángel para conservar su legado, así como para el Palaccio Pitti y otros importantes edificios.

Mientras estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro hijos y una hija. Pero sólo la hija, Prudenzia, llegó a la edad adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas con los acreedores y con su esposo, por lo que es razonable suponer que fue esto lo que motivó su regreso a Roma.

Artemisa era considerada muy guapa y muchas de sus pinturas eran encargadas para que ella se representará así misma por sus admiradores, de hecho Judith tiene sus rasgos y Holofernes Tassi su violador.

La carrera de Artemisa como pintora fue prolífica, llego a trabajar para la curia romana, se traslado a Genova, paso por Francia e incluso en la corte británica de Carlos I, algunas de sus obras se encuentran en museos tan importantes como el del Prado, Galería Ufizzi, Museos Vaticanos, Lovure, Soumaya, Catedral de Sevilla, museo británico entre otros.

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