martes, 13 de enero de 2015

El Reino de Oriente... Tonalá, Parte 1.

Pues como nuevo vecino de Tonalá debo decir que me parece un lugar fascinante, con pros y contras, pero sobre todo con un gran encanto.

Tonalá se encuentra en el Valle de Atemajec, justo en la parte más alta al este, su nombre viene del vocablo nahuatl Tonallan, que significa lugar por dónde el sol sale, y para otras fuentes de Tonalamatlca  lugar  donde se llevan a cabo la cuenta de los días.

Desde que paso los fines allá me paso algo muy curioso y es que si bien he vivído 35 años de mi vida en esta ciudad Tonalá me era una desconocida, solo conocía la zona de venta de artesanías la avenida tonaltecas y un par de veces su centro histórico, y es que a pesar de estar a 15 minutos en auto o media hora en bus mi vida social se desarrollo en Tlaquepaque o del "otro lado de la calzada".

Y es que el Oriente de GDL es la zona popular, la zona "pobre" que  en realidad s la más rica en gastronomía, culturas ancestrales, historia y porque no gran belleza, tanto de sus gentes como de sus paisajes.

Fotos templo de Santiago de Tonalá primer iglesia del Reino de Nueva Galicia y dónde se funda la primer Guadalajara, muestran artesanías locales, data de 1530.

Encontré esta info en un blog de historia y se los comparto:

Los Tonaltecas recibieron de los Toltecas casi todo, su lengua, religión y costumbres. El Náhuatl impregnado de vocablos autóctonos fue su medio de comunicación; el sol era su centro de adoración, además de que su forma de gobierno era monárquica y hereditaria, los ancianos eran los consejeros del monarca y su ley era la del más fuerte.

Tonalá proviene del vocablo Náhuatl "Tonallan" que significa: "Lugar por donde el sol sale". Fué fundada por indígenas zapotecas, que se mezclaron con otras tribus de la zona, entre ellas los Tonaltecas quienes lograron imponer sus costumbres, su religión y técnicas militares.

Los habitantes de la zona hablaban el coca y el tecuexe, y se alimentaban de la caza y la pesca del río Chicnahua (o Santiago). Adoraban a Teopilzintli o Dios niño, a quien tenían como deidad de los buenos temporales; a Heri la divinidad de las ciencias; y a Nayarit el Dios de la guerra. Particularmente en el poblado eran muy reverenciados Tenaguachi y Tezcatlipoca. 

Durante la guerra del Salitre, hacia 1510, los purépechas invadieron tierras del reino tonalteca. La monarca de Tonalá reunió un poderoso ejército que hizo frente y venció a los invasores. Se distinguieron por su valor: Coyotl, Pitláloc, Copaya y Pilili, estos tres últimos hijos de Oxatac. En agradecimiento se les entregaron las tierras de Tlajomulco.

A la llegada de los españoles gobernaba Tonalá Tzapotzintli, mejor conocida como Tzuapili o Cihualpilli, que significa "Distinguida señora dulce y fina fruta de zapote", y tenía como tributarios a los señoríos de Tlaquepaque, Tololotlán, Coyolan, Mezquitán, Tzalitán, Atemajac, Tetlán, Tlaxomulco, Cuescomatitlán, Coyutlán y Toluquilla.

Al saberse la aproximación de los extranjeros se dividieron en dos bandos, pues mientras Cihualpilli Tzapotzinco y algunos caciques opinaban por hacerles una recepción pacífica dado su invencible poderío, otros pretendían que se les resistiesen. Los valerosos caciques que se les opusieron fueron los de Coyolan, Ichcatán, Tzalatitán y Tetlán, el último de los cuales estaba casado con una hija de la reina y por su valor, ejercía gran influencia y fue reconocido como jefe: subieron a un cerro inmediato con el propósito de defender sus patrios lares. 

Los partidarios de la paz, mandaron al encuentro de los españoles a una delegación formada por nobles y gente de los diversos cacicazgos, con obsequios como miel, aguacates, cebollas y algunas frutas, y para decirles que ya tenían noticias de su venida y que los esperaban amigablemente, aunque algunos de sus vecinos se oponían. 

Agradeció Nuño de Guzmán los obsequios y los exhortó a que tuviesen el alimento suficiente para los recién llegados y sus caballos. Entre tanto, se habían reunido los disidentes en la plaza de Tetlán bajo el influjo de Tlacuiteuhtli, Cuauhtepizahuac, Cotán y Catipamatac. 

Fue entonces Guzmán bien recibido por la reina, dándole provisiones y obsequios, más antes de entrar a la cuidad aquel capitán mandó al maestro de campo con otros tres, y al escribano Hernando Sarmiento para que fuesen a requerir a los rebeldes que en número de tres mil se hallaban posesionados de un cerro inmediato, para que prestasen obediencia al rey de España, requerimiento que obtuvo por respuesta una gran gritería y una lluvia de flechas. Debido a ello, Guzmán dispuso el asalto dividiendo sus tropas en tres secciones. 

Así se inició un combate que duró varias horas, encontrando los conquistadores una obstinada y valerosa resistencia por parte de los naturales. Finalmente, los españoles impusieron su fuerza militar, no sin antes haber sufrido muchas pérdidas. 

Después de este enfrentamiento, Nuño de Guzmán tomó posesión de la región de Tonallán el 25 de marzo de 1530; haciendo que la soberana Cihualpilli jurase obediencia al rey de España, mandando enseguida que en el Cerro donde acababan de defenderse los indios, se hiciese una enramada figurando un templo al que llamó “ Victoria de la Cruz “ poniendo la insignia del cristianismo por remate, de un tamaño como de veinte varas, de manera que fuese visible desde lejos. 

Al ser bautizada Cihualpilli recibió el nombre de Juana Bautista; y su hijo que se llamaba Sangengui Xochitla recibió el nombre de Santiago Vázquez Palacio. 

Cuando partió Nuño de Guzmán dejó al capitán Diego Vázquez Buendía con algunos soldados a fin de que cuidaran las tierras conquistadas. 

Durante la dominación española Tonallán fue nombrada como corregimiento del reino de la Nueva Galicia con el nombre de Santiago de Tonalá. 

Por aproximadamente 18 meses, Tonalá fue el segundo asentamiento de la trashumante Guadalajara, dicha villa se asentó en este lugar del 8 de agosto de 1533 hasta febrero de 1535. 

De acuerdo a un censo realizado por la Real Audiencia en 1548, el pueblo de Tonalá contaba entonces con 185 casas y 1,791 personas en la cabecera; 147 en Cuyutlán ( hoy Coyula ), 79 en Juanacatlán y 70 en Tengo. 

Los naturales de estas tierras eran descritos como “obedientes, nobles, dóciles”, por los frailes franciscanos Juan Pastrano, Miguel Padilla e Ignacio de la Vega en un documento fechado el 6 de octubre de 1615, en donde solicitan al monarca español les sean otorgados terrenos por cédula real. 

Hacia 1621, los pueblos de Tonalá, Tololotlán, San Martín, San Gaspar y San Andrés eran doctrinas de religiosos agustinos, quienes residían en Tonalá. 

En esa misma época, eran muy conocidos unos baños de agua caliente que estaban en dicho pueblo; a ellos se refiere Domingo Lázaro de Arregui en los siguientes términos “... se llaman Los Baños de Tonalá, donde algunos enfermos van a bañarse y se hallan bien, y se tienen por buenos baños para enfermedades de causas frías, apilaciones y bubas. Suele haber allí un xacal o casa de paja que mandó hacer el señor obispo D. Fr. Juan de Ovalle”. 

Por decreto del 27 de marzo de 1824, Tonalá se convierte en uno de los 26 departamentos en que se dividió la entidad; comprendiendo los pueblos de Zapotlanejo, Juanacatlán, Santa Fé y Tecualtitán con las haciendas de Zapotlanejo y Miraflores. En este mismo decreto se le concedió el título de villa al poblado de Tonalá. 

Por decreto del 14 de noviembre de 1824, Tonalá deja de ser cabecera de departamento quedando subordinado a Zapotlanejo. 

Desde 1825 perteneció al 1er. Cantón de Guadalajara; en ese año Tonalá ya tenía Ayuntamiento y comprendía a los pueblos de Santa Cruz, Coyula, Tololotlán y las congregaciones de Tateposco y Huertas. 

Por decreto número 355 del 13 de mayo de 1889, Tonalá que había pertenecido al departamento de Zapotlanejo (desde 1824) pasó a pertenecer al de San Pedro. 

En el decreto número 366 de fecha 17 de Septiembre de 1873, ya se menciona a Tonalá como municipalidad. 

Los españoles, encabezados por Nuño Beltrán de Guzmán entraron y se asentaron en Tonalá el 25 de Marzo de 1530. Veinte días estuvo Nuño Beltrán de Guzmán en Tonalá. Durante la dominación española Tonallan fue nombrada provincia del Reino de Nueva Galicia con el nombre de Santiago Tonalá.

Guadalajara se traslada a Tonalá de 1533 hasta 1535. Por decreto del 27 de Marzo de 1824 se establecen sus límites y se convierte en uno de los 26 departamentos en que se dividión la entidad; comprendiendo los pueblos de Juanacatlán, Santa Fé y Tecualtitlán con las haciendas de Zapotlanejo y Miraflores. En el decreto número 366 de fecha 17 de septiembre de 1873, ya se menciona a Tonalá como municipalidad.

El jueves 26 de marzo de 2009, en sesión solemne del Congreso de Jalisco, celebrada en la Plaza Cihualpilli y estando presentes los tres poderes del estado, Tonalá fue nombrada Ciudad.


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