jueves, 23 de octubre de 2014

Mictlán... lugar de los Muertos.

Pues caris... sigo en campaña de promoción del Día de Muertos, en concreto en San Pedron Tlaquepaque que desde el 30 al 3 tendrá muchísimas actividades, TRADICIóN VIVA!,  que como ya saben es una de mis festividades favoritas, diría yo que mucho más que la Navidad(para mi) y es que supongo que me gusta la mágia, lo espíritual y lo creativo lleno de color, sabor y demás festines para los sentidos... pero... De dónde viene la celebración?

Cada año cuando cambiaba el clima la oscuridad crecia y las "secas llegaban al altiplano" el Anahuac llegaban los difuntos a reunirse  con sus seres queridos,  fechas que coinciden con los primeros días de noviembre dónde terminan las temporadas ciclonicas en el pacífico y el atlántico y comienzan a llegar los frentes fríos del ártico, luego del solsticio de Otoño.

Con el agua todo crecía y sin ella todo se secaba, por lo tanto la llegada de los muertos era parte del inicio de la oscuridad y la sequía justo al contrario de lo que ocurre en Abril con la llegada de las cabañuelas y el despertar de la vida.

En todas las culturas del México prehispánico la muerte y el lugar al que se dirigirían los muertos tenía una papel central, por lo que en los enterramientos de aztecas, mayas, toltecas, zapotecas, etc., junto con los restos humanos siempre había un lugar especial para las ofrendas funerarias, que tienen la función de ayudar al difunto en su viaje  y a vencer a las fuerzas adversas que dificultan al alma llegar al destino final que se alcanza al lado de los dioses en el universo.

Muerte y vida eran parte de un mismo ciclo, de purificación. El mexicano antiguo no temía a la muerte o a las prubas para llegar al mictlán pues era un punto de reposo, dónde el señor de la muerte Mictlantecuhtli 
Se cree que la visión de dualidad inició con los períodos de lluvias y sequías. Con el agua todo florecía, mientras que sin ella todo se secaba. Los ciclos naturales les enseñaron que tras la sequía regresaba un período de florecimiento y este movimiento continuo explicaba, a su vez, la existencia de las noches y los días, de la vida y la muerte. Por esta razón, para que un habitante pudiera renacer a un lugar de completa armonía, debía morir y con esto librar una serie de obstáculos para ser digno del cielo. - See more at: http://culturacolectiva.com/mictlan-el-lugar-de-los-muertos/#sthash.1rnrRVi2.dpuf
  la vida de los difuntos, permitiendoles  regresar a ver cada año sus posesiones, familiares y tomar festines terrenales, comer, beber, darse un baño etc. etc. luego de un periodo de descanso, sanación y purificación del espíritu los hombres volvía a nacer, comenzando el ciclo de la vida, aunque su conciencia permanecía en el lugar sin puertas ni ventanas..

Los aztecas a quién temían era a Tezcatlipoca, el Dios de la maldad, la incertidumbre de la vida, la traición humana, el sufrimiento
.
Para los antiguos mexicanos la creencia en un mundo más allá de la vida se asocia al Mictlán.,El Míctlān o Mictlan (en nahuatl: mictlān, ‘'lugar de muertos'’mik- 'muerto'; -tlān locativo’) era uno de los posibles recintos postmortem. Al Mictlán llegaban todos los muertos, sin distinción de posición social,es decir, el grueso de la población, siempre que fallecieran por causas consideradas como "naturales".

Se cree que la visión de dualidad inició con los períodos de lluvias y sequías. Con el agua todo florecía, mientras que sin ella todo se secaba. Los ciclos naturales les enseñaron que tras la sequía regresaba un período de florecimiento y este movimiento continuo explicaba, a su vez, la existencia de las noches y los días, de la vida y la muerte. Por esta razón, para que un habitante pudiera renacer a un lugar de completa armonía, debía morir y con esto librar una serie de obstáculos para ser digno del cielo. - See more at: http://culturacolectiva.com/mictlan-el-lugar-de-los-muertos/#sthash.1rnrRVi2.dpuf
En algunas fuentes se sostiene que además del Mictlán existían otros tres destinos postmortem. Para las personas que morían en guerra o en labor de parto estaba el Tonatiuhichan, Tonátiuh Ilhuícatl o Casa de Tonatiuh) Los que fallecían por muerte relacionada con el agua, el rayo y los padecimientos como la hidropesía, las tumefacciones o enfermedades como la lepra, la gota y el herpes iban al Tlalocán o Casa de Tláloc, Por último, los bebés que fallecían iban al Chichihualcuauhco donde eran amamantados por un gran árbol.

Poco sabemos en realidad sobre la religión de los pueblos prehispánicos o la entedemos según sus narradores los frayles que en la colonia preservaron las tradiciones orales de los indígenas, pero que como todo teléfono descompuesto de versión a versión va cambiando la opinión, de manera que el Mictlán sería algo así como lo que entendemos hoy por infierno.

Sin embargo para las culturas antiguas no había buenos o malos, su tradición era dual, y no había pecado, solo causas y efectos, en el Códice Vaticano A Latino Ríos 3738 se encuentra el listado más completo de los "niveles o pisos del inframundo", y las correspondientes pruebas, por los cuales los difuntos debían transitar durante cuatro años para llegar al Mictlán, este  códice sería como la "Divina Comedia" de Dante.

  1. Itzcuintlán (en náhuatl: itzcuintlān, ‘el lugar de los perros’itzcuin(tli), filoso (de mordida filosa) perro; -tlān, lugar donde abunda algo’) lugar habitado por los perros Xoloitzcuintle. En este paraje los difuntos tendrían que cruzar un río ancho llamado Apanohuáyan (en náhuatl: apanoayān, ‘el lugar donde se tiene que cruzar el agua’ā(tl), agua; panoa, cruzar; -hua, que tiene; -yān, lugar’). Para atravesarlo, requerirían la fuerza de un perro de pelo bermejo. Al llegar al Apanohuáyan si el perro lo reconocía como su verdadero amo, lo cruzaba a cuestas nadando.
  2. Tépetl Monamicyan (en náhuatl: tepētl monāmicyān, ‘el lugar de los cerros que se juntan’tepētl, cerro; mo-nāmic 'estrecharse, apretarse, juntarse'; -yān, lugar’). En este nivel se dice que existían dos cerros que se abrían y se cerraban chocándose de entre sí de manera continua. Por lo tanto los muertos debían buscar el momento propicio para cruzarlos sin ser triturados.
  3. Itztépetl (en náhuatl: itztépētl, ‘el cerro de obsidiana’itz(tli) 'cuchillo, navaja, obsidiana'; tepētl, cerro’). En este lugar se encontraba un cerro cubierto de filosos pedernales que desgarraban a los cadáveres de los muertos cuando éstos tenían que escalarlo para cumplir su trayectoria.
  4. Itzehecáyan (en náhuatl: itzehēcayān, ‘el lugar del viento de obsidiana’itz-, cuchillo, navaja, obsidiana; ehēca- 'viento'; -yān, lugar’) lugar desolado de hielo y piedra abrupta. SE trata de una sierra con aristas cortantes compuesta de ocho collados en los que siempre caía nieve llamados Cehuecáyan (en náhuatl: cehuecayān, ‘.El lugar que tiene nieve’cēc-, nieve; -hui, que tiene; -ca; -yān, lugar’).
  5. Pancuecuetlacáyan (en náhuatl: pancuecuetlacayan, ‘el lugar donde la gente vuela y se voltea como banderas’pan- 'pendón, bandera'; [cue]cuepa, voltear; tlāca-, persona; yan, lugar’). Se dice que este lugar se ubicaba al pie del último collado o colina del Itzehecáyan. Ahí empezaba una zona desértica de ocho páramos donde existían vientos congelantes que al recorrerlo cortaban a los cadáveres de los muertos con múltiples puntas de pedernal.
  6. Temiminalóyan (en náhuatl: temiminaloyan, ‘el lugar donde la gente es flechada’te, persona; mitl, flecha; mi, tirar, echar; mina, tirar flechas; lo, a; yan, lugar’). En este lugar se considera que existía un extenso sendero en cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas para acribillar a los cadáveres de los muertos que lo atraviesan; saetas perdidas durante batallas que el muerto debía evitar para no ser flechado y desangrarse.
  7. Teyollocualóyan (en náhuatl: teyollocualoyan, ‘el lugar donde se come el corazón de la gente’te, persona; yolotli, corazón; cua, el que come; yan, lugar’) lugar donde habitaban fieras salvajes que abrían los pechos de los muertos para comerles el corazón, ya que sin este órgano el difunto caía en el río Apanuiayo (en náhuatl: apanuiayo, ‘él que tiene que venir desde el agua’alt, agua; pam, desde; hui, que tiene; yotl, el que viene’)?. Este nivel era una fosa llena de aguas negras en el que estaría la lagartija verde Xochitónal, paraje del que debatiéndose por largo rato en aguas negras, lograría al fin salir.
  8. Itzmictlán Apochcalocán (en náhuatl: itzmictlan apochcalocan, ‘el lugar de la muerte por obsidiana y del templo que humea con agua’itztli, cuchillo, navaja, obsidiana; micqui, muerto; titlan, lugar; alt, agua; poctli, humear, nevar; calpulli, templo; can, lugar’). Este era un lugar lleno de niebla grisácea que enceguecía a los muertos, y así perdiéndose durante su traslado a través de un valle lleno de nueve hondos ríos conocido como Chicunahuápan (en náhuatl: chihunahuapan, ‘desde las nueve aguas’chicu, cinco; nahui, cuatro; alt, agua, pam, desde’)
  9. Mictlán, lugar donde habitaban Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, los señores de la muerte, que tras una larga trayectoria, los muertos se liberaban finalmente de su "tonalli", una suerte de alma,logrando así el descanso anhelado recibiendo una grata compensación, porque al caer la tarde, el atardecer, desaparecía el astro Sol desde el horizonte, por lo que cada noche, Tonatiuh bajaba a iluminar el Mictlán.
En ocasiones Chicunahuápan es puesto como el noveno estrato subterráneo, y el Mictlán al final como el último recinto sagrado de los señores de la muerte, Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, o bien también como el espacio total del inframundo. Por otra parte, también existían otros sitios donde los difuntos iban tras su forma de morir, Tonatiuhichan, Tlalocán y Cincalco.

CELEBRACIONES AZTECAS PARA LOS DIFUNTOS

Además de estos ritos que se realizaban cuando alguien fallecía, había dos tipos de celebraciones para los difuntos, ya no de cuerpo presente: unas eran fijas en los meses noveno, décimo y décimo cuarto y estaban marcadas en el calendario azteca de 18 meses y las otras se llevaban a cabo en los aniversarios del fallecimiento.

En los tiempos actuales, después de la sincretismo de la religión azteca y el cristianismo ocurrido después de la conquista de México, aún quedan reminiscencias de aquellos rituales, por ejemplo: En Chilac, un poblado del Estado de Puebla cercano a Tehuacán, el encaminador de almas dirá oraciones y rociará  agua bendita al moribundo o difunto después de cada una de ellas, así el alma del  difunto logrará dejar atrás a diversos animales a los que se enfrenta, gracias a estos rituales llevados a cabo por el encaminador de almas.

El difunto debe vestir un traje limpio, blanco, tiene que llevar un pequeño calabazo lleno de agua, una jícara (para servirse agua y calmar su sed en el camino), una bolsa conteniendo un pedazo de pan, unas monedas, una poquita de sal y como calzado unos huaraches hechos de cartón con hilo corriente, los huaraches deben ser suaves para que en su andar hacia la supervivencia eterna, no llegue descalzo, padeciendo de lastimarse los pies con las piedras y espinas que encuentre en su camino.

SINCRETISMO CON EL CRISTIANISMO

Después de la conquista, los españoles adaptaron muchas de las creencias prehispánicas para el proceso de evangelización pues los grupos indígenas, como aztecas, mayas, otomíes y otros no aceptaron del todo la modificación radical de sus ideas, creando así una concepción propia del dogma cristiano de la muerte, la resurrección, la idea del paraíso, en la que el papel de la vida más allá de la muerte preexistió de forma natural por la carga cultural ancestral, llegando así al sincretismo que conocemos ahora.

DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO


Ofrenda de dia de muertos
Ofrenda de dia de muertos en Mexico
Las celebraciones tradicionales dedicadas a los muertos en nuestro país en la actualidad son las de Todos los Santos (para los niños) y la de los Fieles Difuntos (para los adultos) y se efectúan los días 1 de noviembre y 2 de noviembre, claro, si no contamos el Halloween (31 de octubre), importado de nuestros vecinos del norte, pero que, por lo menos en los tiempos actuales, tiene un tinte diferente, pues se dedica a historias de terror,  monstruos, fantasmas y seres terroríficos, a diferencia de nuestro  Día de Muertos, en los que se recuerda a los seres queridos que se nos adelantaron. En la mayor parte del país estos festejos coinciden con el fin del ciclo agrícola de varios productos como el maíz o la calabaza.

Mexico cosecha maiz CRÉDITOS NTX SERM
La tradición prehispánica nos señala que en el ritual indígena Náhuatl existían dos festejos dedicadas al culto a los muertos: la fiesta de los muertecitos (Miccailhuitontli) y la fiesta de los muertos mayores.  Ahora el 1 de noviembre de celebra a los niños difuntoslos Santos Inocentes” (y no a “Todos los Santos” como ordena la Santa Iglesia Católica) y el 2 de noviembre, se honra a los “Fieles Difuntos” (nuestro Día de Muertos).


1 comentario:

  1. tanta cosa alvariux, me fascina todo eso en torno al pasado prehispanico sobre el día de muertos, muy interesante. gracias por compartirlo

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