martes, 28 de octubre de 2014

Fiestas de la cosecha.

La raíz de las fiestas de la COSECHA en distintas culturas en el hemisferio norte, es una de las cuestiones históricas que más intriga, pues parece tener un efecto contagio aunque con diversos matices, sobre todo porque en la América precolombina o en el norte de Europa tan lejanas de la cultura grecolatina se desarrollaron con  impresionantes similitudes.

Esto viene a colación porque como ya dije y recuerdo... en San Pedro Tlaquepaque que ya nos preparamos para el Festival de Día de Muertos, dónde habra un festín para los sentidos inspirado en la tradición mexicana de celebrar la muerte y la vida.

Para los judíos La Fiesta de los tabernáculos (también denominada como la Fiesta de las Tiendas, o la Fiesta de la Cosecha), es la séptima y última fiesta en el calendario anual de
Israel. La fiesta inicia el quinceavo día del séptimo mes, cinco días después del día de
la Expiación, y dura una semana. El primer día de la fiesta consistía en una santa
convocación, y por lo tanto ninguna clase de trabajo de siervo era permitido. Durante
toda la semana se realizaban un gran número de ofrendas de holocaustos, pecado,
grano, y libaciones que eran ofrecidas cada día al Señor. Pero los aspectos más
notables de esta última fiesta eran, 1) las reuniones de la cosecha de la tierra, junto
con diversas ramas vivas, y 2) el mandato de que todo Israel tenía que construir
pequeños tabernáculos (Hebreo sukkot) y vivir en ellos durante una semana.

Tal y como en las otras dos fiestas de otoño, la gran mayoría de escritores aún
asocian ésta última fiesta con un evento futuro. Debido al énfasis en la recolección de
la cosecha, muchos interpretan los Tabernáculos como un cuadro de un futuro y un
gran fin de los tiempos del renacimiento. Otros lo ven apuntando la reunión de todos
los Cristianos, como la “cosecha de almas” que Dios siempre ha deseado.

Para los anglosajones el Halloween es una festividad celta que también se asocia con la cosecha.

Lo que hoy conocemos como la Noche de Brujas o Halloween se celebraba hacen más de 3000 años por los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. Precisamente el 31 de octubre, los Celtas celebraban el fin de año con el Samhain, una fiesta pagana. Con la inmigración europea a los Estados Unidos, principalmente la de los irlandeses catolicos en 1846, llegó la tradición de Halloween al continente americano. Cuando se habla de Halloween o Día de las Brujas se piensa en disfraces, maquillaje, fiesta, dulces y niños; pero la tradición indica que su celebración no siempre fue festiva y alegre, y que los ritos que se practicaban durante la noche tenían un carácter purificador y religioso. 

Los días especialmente significativos para un pueblo dicen mucho de él. la fecha de el 1° de SAMONIS, que significa "reunión", y es el equivalente a nuestro 1° de noviembre, los celtas iniciaban el año. La llegada del cristianismo lo transformó en el día de Todos los Santos (y todos los Difuntos). SAMONIS se hizo samuin o SAMAIN en irlandés antiguo, y samhain [sâuñ] en el moderno. 

Ese día, además, se celebraba el encuentro amoroso, a orillas de un río, de Morirîganî con Teutatis, el Dios de la Tribu, padre de los hombres y señor del mundo inferior. Ella era la diosa única céltica, en su aspecto de señora del mundo inferior y de la guerra, "la Reina de espectros". La versión de esa pareja para los irlandeses eran Morirían y Dagda; en las Galias (Francia) se llamaban Sucellos y Herecura; y en Hispania, Endovellicos y Ataicina. La cita amorosa tenía una consecuencia importante, pues la diosa le proporcionaba a su amado los secretos para salir victorioso en la próxima batalla mítica.

Para el folklore, Hallowe’en, recuerda que es, en el hemisferio norte, el comienzo del año oscuro. Los celtas, como otros pueblos antiguos, empezaban los ciclos temporales por la mitad oscura: el día terminaba con la caida del sol y la jornada siguiente tenía su inicio con la oscuridad de la noche, el año nuevo comenzaba en esta fecha con el principio del invierno (boreal).

Un punto de vista interesante para tener en cuenta es que este festival se asociaba con el aire. Agua, fuego, tierra y aire no eran solo los elementos fundamentales de los griegos presocráticos, sino que como categorías de aprehensión de la realidad fueron de todos los indoeuropeos y también de muchas otras culturas. 

Para los pueblos latinos, las fiestas Paganas de la Roma imperial  que aún tienen reminicencias en las fiestas modernas.

Las festividades del fin de verano y de otoño eran muy variadas enttre ellas se encontaban la Vulcania, la Augustalia, y el armilustrio era la fiesta militar que se celebraba anualmente en Roma en Octubre para la purificación de las armas.

Reunidas las legiones en el Monte Aventino eran revistadas, después de lo cual se ofrecía un sacrificio expiatorio por la prosperidad de los ejércitos y los celebrantes bailaban armados al son de las trompetas.

A partir del 4 de noviembre comenzaban los Juegos Plebeyos, en dichos juegos las festividades del otoño eran celebradas, como las fiestas de la vendimia y de la cosecha, que  en Grecia  y luego en Roma se transfarmaron en las famosas Bacanales, aunque a Baco se le celebrarba a mitad de Marzo, pasado el idus.

El 2 de Noviembre - I Luoghi della Memoria -Los sitios de la memoria


Desde el 1994, en ocasión de "Todos los Santos", la ciudad de Roma ha instituido un encuentro que se ha vuelto una tradición: "Luoghi della Memoria. Attori e Poesia" ("los sitios de la memoria. Acores y poesia"). El encuentro se celebra con la recitación de liricas y de paginas de prosa, con conciertos de musica sacra que se celebran por los "sitios sacros" como el monumentale Cemeterio de Verano, el Cemeterio Acattolico, el Cemeterio Flaminio, el Sepolcro de Romolo, y el Pantheon. Este encuentro especial y conmemorativo de obras literarias, sitios monumentales, interpretes artisticos crea un atmosfera muy emotiva y reflexiva que, estableciendo un dialogo con la muerte, confirma la pertenencia de los vivos a la ciudad.

El 2 de Noviembre- Absolución de las almas de los ahogados en el Tevere


Una ceremonia muy solemne que se celebra el 2 de Noviembre en la isla Tiberina. Durante esta noche las personas partecipan a una "via crucis" en las rivas del Tevere, iluminado por las tradicionales padelle . Muchos creyentes, con linternas y velas, partecipan a este rito en honor de los que se murieron en las aguas del rio Tevere. La procesion termina en la oratoria con la absolución de las almas de los ahogados.


El 25 de noviembre - Santa Caterina. La llegada de los "Pifonistas"


Los "pifonistas" (the "pifferai") son musicos muy pintorescos, vienen de Abruzzo, llevan unos sombreros muy grandes y decorados, unas capas muy largas, pantalones coloradisimos, pelo largo y una barba muy espesa. Llegan el 25 de noviembre, Santa Caterina, dia que representa el comienzo del invierno y sus presencias sugestivas por las calles de la ciudad crean y difonden una tipica atmosfera de Navidad. En este dia los Romanos cambian las sábanas de la cama y colocan un felpudo delante de la puerta. Gracias a la presencia de los pifonistas, se empieza a sentir el espíritu de la Navidad.

En México, concretamente la festividad del Día de Muertos tiene un origen remoto. Por la falta de evidencias históricas no es posible tener un conocimiento exacto de cómo ha surgido. Sin embargo algunos estudiosos consideran que se remonta hasta el año 800 a.c.

Varios siglos más adelante hay más certezas que la actual celebración del Día de los Muertos sería descendiente del llamado Festival de Muertos, un ritual celebrado por los aztecas en los meses de julio y de agosto.

Era la fiesta con que los mexicanos celebraban el final de la cosecha de frijol, garbanzo, maíz y calabaza.

Estos alimentos consistían en parte de la ofrenda que se le entregaba a la diosa azteca Mictecacihuatl. La Diosa Mictecacihuatl es en la mitología azteca la reina de Chinahmictlan y, además, la guardiana del noveno nivel del infierno, al que los aztecas llamaron Mictlan.

Los investigadores creen que la herencia del Festival de Muertos se mezcla con otra costumbre prehispánica: sepultar junto a los muertos objetos, comida y ofrendas. Esta costumbre nace de la creencia de que cuando mueren las personas viajan al reino de Mictlán y luego llegan a Tlalocan (el “cielo” de la cultura azteca). Por eso el muerto necesita para el viaje –por ejemplo- comida y agua, o veladoras para iluminarse.

De acuerdo a esto, se colocaban los objetos en su tumba y en el altar de muertos. Cuando llega el momento de la visita anual a los vivos -el Día de Muertos- se coloca copal y flores de cempasuchil que servirán para marcar el camino a nuestros antepasados.

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