lunes, 23 de julio de 2012

El charro Salvador

Hoy escribo de uno de los hombres que más admiro, el Charro Salvador.

La historia de mi tío el mayor es muy peculiar, una vida diría yo hedonista, el primer hijo de mis abuelos nace bajo el signo de sagitario, nace un terruño de tierras coloradas en los Altos de Jalisco en el poblado denominado Santa María por aquellos años hoy Ojo de agua de Latillas en la faldas del cerro del picacho.

Como el primogenito de la familia Loza, su madre Angelita, su padre Guillermo, nace en los años 20´s en el México rural que recien asolado por la Revolución Mexicana y la Cristiada se veía como un cuadro en sepia, uno de sus tíos fue el caudillo de Tepatitlan el GÜERO Mónico se convirtió en azote de las fuerzas federales, un hombre valiente o violento según lo retratan los historiadores de la región, una época donde se vivía la pobreza y hambre, la familia trabajadora y tenaz administraba las tierras en las laderas del cerro del Picacho una elevación de más de 2,000 metros sobre el nivel del mar en el corazón de los altos de Jalisco, una tierra de bosques de robleda baja que los locales llaman latillas, Salvador crece y su destaca por su fuerza física su presencia(es un hombre muy alto 1.85) sus brillantes ojos azules y su porte, su meticulosidad en el vestir y su gusto por las carreras de caballos, los gallos de pelea y claro las mujeres, protagonizando romances a lo china poblana y charro que bien podría ser una épica película como allá en el Rancho Grande., Representa de algún modo el prototipo de "charro" que las películas mexicanas explotaban en el cine nacional de la época dorada, pero un hoombre más mundano, no un hacendado todopoderoso más bien un hombre trabajador pero que gusta de ser popular, con un carisma a lo Pedro Infante, sin duda de haber nacido en otro lugar o bajo otras circunstancias Salvador húbiese sido una estrella de cine pues su caracter alegre, su manera de cantar, su manera de seducir a las damas le hacían un seductor inato, talvez un Jorge Negrete o un Luis Aguilar.

Durante su juventud fue hombre de caballo, de vida de trabajo y gozo, de bohemia y trago pues en la localidad hasta hoy la fábrica de tequila actuaba como centro neuralgico y económico de la región, se jimaba, cocía y procesaba el ágave para obtener el oro del campo mexicano el Tequila, es en está época cuando se casa con Luz una mujer de un poblado cercano y comienza así su vida de padre y de hombre de familia, no sin antes romper corazones de las muchachas de la región que veían al apuesto Salvador con ínteres, incluso las malas lenguas que como siempre digo yo son las mejores hablan de un episodio donde una mujer casada quedo encinta del charro y el celoso marido lo cazaba sin lograrlo acometer, mientras tanto la esposa del charro fue objeto de codicia y chismes, de expulsión de la comunidad y de acusaciones que bien o mal fundamentadas no mermaron la relación que tuvieron hasta el final de los días de ella, quizá su salida de la comuna también tuvo que ver con la ola de muerte y asesinato que asolo al poblado durante años, pues en una tierra de valientes y bragados hay historias que al día de hoy parecen un western.

Con la llegada de la familia el no perdió el porte y el garbo de charro y aunque se dedicó a las labores del campo y de los antepasados, más tarde emigro a ganarse la vida en USA, es entonces que se dedica al trabajo en los files, de limón, de algodón en el valle imperial de California, una historia ordinaria para un mexicano migrante, uno de esos norteños como les llamamos ahora, pero Salvador extraordinario trabajador fue por años la estrella de los campos un verdadero campeón con las manos que amazó con su trabajo vida más que fortuna pero que le dio para mantener su imagen de manera inmaculada con sus trajes de cowboy que recuerdan a los de Clint Eastwood en algunas películas del viejo oeste nrteamericano o los atuendos de los poderosos petroleros en Dallás la versión primera, aún hasta los 85 años trabajo siendo líder en un oficio de vértigo subiendo y bajando escaleras, cargando costales de límones y cortando extiendo su cuerpo la fruta verde, un hombre que conserva por ello a sus 91 años una fortaleza que lo hace ver 30 años menor.

Su familia que originalmente se quedo en su tierra a los años lo alcanzó para cumplir el sueño americano, se quedaron de lado mexicano del Valle Imperial en Mexicali, Baja California, una tierra en proceso de formación en un ciudad que apenas comenzaba a escribir su historia, lejos de la frontera de San Diego y Tijuana en la desembocadura del Río Colorado y muy cerca del inmenso desierto de Sonora.

Su vida en el Mexicali la ciudad de los infiernos por su clima que en julio y Agosto llega hasta casi los 50° a la sombra consistió en un arduo trabajo, el charro paso su vida entre campos limoneros para sacar adelante a los 7 hijos y darles un mejor calidad de vida, más nunca dejo de ser aquel muchacho alegre del rancho, ese cantante de fiestas y esa poderosa presencia casi magnetica y seductora para las mujeres, su personalidad trasciende al ser elegido la imagen de los 100 años de Mexicali en la campaña de indentidad del municipio de la Baja California y al grabar un disco con sus corridos y canciones que el mismo ha compuesto y donde habla de su tierra, de su familia y de los campos de agave azul, de personajes populares como el líder de la cristiada el Güero Mónico, del líder sindical Heliodoro Hernández Loza, de su Hermano "el mosco", de su compaddre Juan Barba o de Alfredo su hijo, Salvador es a su manera un campeón vitalicio, de esas fíguras deslumbrantes que son de una vida rica en matices, un hombre querido perse que hoy mismo vive a su paso , sin prisa una vida de gusto, un hombre que cuida de si pero sin sacrificarse, lo mismo come un plato de birria si tiene antijo que un trago de tequila con limón, viaja, monta a caballo y se impone como un coloso del espectáculo de la vida.

Dice que su secreto es bañarse siempre con agua fría y lavarse la cara con agua fresca, trabajar para vivir y no vivir para trabajar, hacer aquello que te gusta y claro, cantar, reir, contar chistes, seducir y enamorase, vivir para si y ayudar a los demás, cuídarse al máximo pero sin privarse de gustos, quizá por ello ha enterrado a 2 de sus hjos, 6 sobrinos y 5 hermanos.

Yo por mi parte guardo la primera imagen que vi de mi padrino, sus ojos azules, sus bigotes cafes encerados al estilo Dalí y su imponente fígura de cowboy de película añeja, esperamos pronto lo volvamos ver y como Mexicali cumpla 100 años en estupenda forma y actitud.

3 comentarios:

  1. Wow, qué maravilla. No sabía que tuvieras en tu familia a un auténtico charro de leyenda. Por lo que cuentas su vida parece una película, o una gran novela por capítulos. Me imagino que debe ser un gran orgullo para tí contarlo entre tus parientes. Le deseo toda la salud y fortuna de la que pueda disfrutar a su edad. Besos

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  2. Excelente, que alguien así sea parte de la familia. Admirado y con todo lo positivo por sacar, un gran historia que perdura...

    Un abrazo!

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  3. A mi me encanta, es todo un personaje imponente.

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