lunes, 4 de julio de 2011

Caminos


Mis caminos bajo la lluvia.

Mis caminos bajo la lluvia son copiosos, abrirme en llanto en consonancia de los cielos es mi bien más preciado, más preciso, precioso, las gotas de agua al caer arrullan mis noches, se lava mi corazón cochambroso, mugroso del daño que ha pasado, de lamentos que como el tinto manchan los manteles de las copas bebidas ya y tiradas en descuidos atolondrados, se lavan también las perdidas, las ausencias, los olvidos cotidianos, las llaves que se quedaron el cajón, las ansias debajo de mis sábanas, la costumbre perpetua de resignarme a vivir sin ti.

Ando entre las veredas que se vuelven lodo, bajo mis pies desnudosd esaparecen en charcos oscuros de profundidades inimaginables, a veces caigo, a veces tropiezo o me encuentro con imaginables torturas y tesoros en esos pequeños mares de posibilidades, me he cortado con filosos vidrios o me deslizado suavemente entre el barro fino, urge entre los más densos pisos encontrar flores sucias aún con olor a esperanza, siempre pensando en ti.

Adorne mi cara con gotas frías que se resbalaban sin descanso, eran también caminos que recorrían mi espalda y se metían entre mis nalgas para luego recorrer mis largas piernas, sus marcas apenas si desaparecían unos segundos después y sin embargo era como tu tacto, tatuado en cada poro señalando las rutas al placer y la destrucción.

4 comentarios:

  1. Qué llueva, qué llueva! La virgen de la cueva... Ya tenía todo lo que va del año sin caer una gota de lluvia, esta semana apenas si chispeo... Nunca los días nublados me pusieron tan triste.

    Que disfrutes las aguas que caen del cielo, un abrazo y un beso!

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  2. Odio los paraguas y sí, me gustan los días de lluvia, y que me pille en la calle sin paraguas, me gusta pasear despacio, mojarme, empaparme, ver como todos corren buscando un techo y yo sigo paseando tan tranquilo, me siento, aunque sea en medio de la ciudad, como más en contacto con la naturaleza, además los días grises traen cierta melancolía que ayudan a pensar, a escribir, a rezar...

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  3. Oh, alvaro, me has dejado impactado. Los "charcos" van a estar siempre ahí, y lo mejor que podemos hacer es intentar pasar por ellos, quitarnos rapido el barro de los sucios y saborear y chapotear los limpios y que nos gustan. Dicen que todos ellos tienen algo de lo que aprender.

    Un beso

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